«Nunca tendrás una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión».

Esta célebre cita sirve para resumir la importancia que le damos a la primera impresión que provocamos en otros. Y eso teniendo en cuenta que nuestro cerebro apenas necesita dos décimas de segundo para formarse esta primera impresión. Aunque nuestra primera impresión puede estar equivocada, suele resultar bastante determinante.

Y no nos referimos únicamente a lo primero que piensan de nosotros cuando conocemos a otra persona. La primera impresión también es importante en aquello que nos da a conocer a los demás. Por ejemplo, nuestro currículum vitae. Son muchos los currículums que se acumulan en las oficinas de recursos humanos de las empresas. Lógicamente, lo que cuenta en primer lugar es la preparación académica y la experiencia laboral que acumulas. Pero tampoco hay que olvidar la presentación formal del currículum. A veces, un pequeño detalle marca la diferencia. Esa primera impresión que nos hace ganar puntos.

Lo mismo ocurre con nuestros recuerdos. Esas fotografías que resumen momentos de nuestras vidas. Álbumes, lienzos, fotomontajes, fotocopias de fotos… A mayor calidad, mejor impresión visual. O con nuestros trabajos académicos, como las tesis de fin de carrera.

Es lo que nos ayudará a causar una buena primera impresión en todo lo que presentemos. Por eso siempre hemos invertido en la mejor maquinaria para ofrecer a nuestros clientes los mejores acabados y presentaciones. Porque la primera impresión siempre importa.


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